Dicen que la nostalgia es recordar lo bueno, lo que extrañamos y queremos que vuelva. Queremos volver a sentirnos así, y tanto queremos volver a ese momento que comenzamos a vivir en él. En lo que creemos antes era mejor que el ahora. Vivir en el recuerdo.
Hay recuerdos que añoramos como una suave brisa y una sonrisa se esboza, nos sentimos tranquilos y lo vivimos de vez en cuando, cuando golpea un sentimiento agradable.
Hay recuerdos que anhelamos tanto que tratamos de recrearlo, en otros lugares, tal vez con otras personas, sin embargo el sentimiento nunca será igual.
Hay recuerdos que ansiamos porque extrañamos cómo éramos antes, cómo teníamos esa fortaleza que ahora parece ser de otra persona, nos miramos al espejo buscando ese yo que ya no reconocemos.
Hay recuerdos que imaginamos, a veces soñamos despiertos con lo que quisiéramos que pasara y que nunca pasó y seguimos queriendo que pase.
Hay recuerdos que visitamos, cuando volvemos a los lugares que tienen recuerdos, pasamos por ellos, por un momento los revivimos, y se siente diferente a como lo recordábamos.
Hay recuerdos que no queremos recordar, pero vuelven, como espinas que se enredan al caminar, difíciles de esquivar, los traumas que no se irán.
Hay recuerdos que duelen más que nada, en los que hemos perdido lo más importante, ese compañero peludo que incondicional siempre estaba sin importar que.
Hay recuerdos melancólicos que entran en negación, el final que pudo y no pudo ser, lo que hubiéramos cambiado para que no se terminara, la culpa de no poder volver y seguimos pensando en el si hubiera, si pudiera, si tuviera.
Hay recuerdos que echas de menos a cada rato, en momentos de debilidad una lágrima cae, en momentos de alegría una risa corta el viento, ese espacio vacío de las personas queridas que no se pueden reemplazar. Todos vivimos en algún tipo de recuerdo, sobre todo en los que ellos no están, y los recordamos para que aún sigan viviendo.
PD: Mi gato está bien
☀ Selene de la Noche ☾ ❤
