Querido Viajero:
Hay una estrecha brecha entre soltar y sostener. Soltamos cuando no queda de otra que apartarse. Sostenemos cuando hay esperanza de seguir. Parece sencillo.
Pero a veces confundimos soltar con sostener, nos aferramos a sostener lo que deberíamos soltar, con esa esperanza de que podemos reparar esa brecha que no se cierra.
Y tenemos que irnos, sabemos que deberíamos irnos y no nos vamos por el miedo a perder.
Esa pérdida de lo que pensamos nos pertenece, lo cuidamos y ya se vuelve parte de lo nuestro.
Tal vez por eso es tan difícil soltar, creemos que nos pertenece, estamos tan aferrados a cosas materiales que todo lo demás se vuelve como si fueran posesiones.
Pero a veces también confundimos sostener con soltar, deshacemos lo que deberíamos sostener, con esa certeza de que reemplazar es mejor que reparar lo que se cree dañado.
Estamos en la era de lo desechable, lo que usamos una vez se bota, se descarta. Hay muchas cosas que podemos tirar porque ya sabemos que podemos adquirir más. Tal vez por eso es tan fácil soltar, creemos que podemos reemplazar por otro, siempre buscando algo nuevo, algo mejor, más actualizado, estamos desligados a las cosas que todo parece desechable.
Entonces cuando soltar sin ser posesivo, cuando sostener sin ser desechable?
Mi querido viajero, no tengo una respuesta única, depende de la situación.
En mi caso la vida me ha arrancado a las malas cuando no he podido soltar y me ha vuelto sobreprotectora con lo que no quería quedarme.
He vuelto a buscar lo antiguo, lo duradero.
He vuelto al pueblo, al campo, donde todavía se ven esos amores incondicionales, donde se recogen los frutos directamente de los árboles, donde las pequeñas cosas de la vida se vuelven las grandes y mejores formas de vivir.
Donde lo sencillo es aferrarse a lo cotidiano, donde lo difícil es deshacernos de los atardeceres.
He dejado la ciudad, los vicios, la prisa, lo importante.
Como si hubiera tenido que recorrer el mundo para darme cuenta de que estar en casa es el mejor momento donde puedo estar.
PD1. Te invito a Descargar para Imprimir Abrazos de Papel! y enviar las cartas a viajar con quien las necesite.
PD2. PD2. Invítame un Cafecito para apoyar mis escritos! Estoy en Colombia por lo que solo pude habilitar Link Mercado Pago en COP Pesos Colombianos.
Hay una estrecha brecha entre soltar y sostener. Soltamos cuando no queda de otra que apartarse. Sostenemos cuando hay esperanza de seguir. Parece sencillo.
Pero a veces confundimos soltar con sostener, nos aferramos a sostener lo que deberíamos soltar, con esa esperanza de que podemos reparar esa brecha que no se cierra.
Y tenemos que irnos, sabemos que deberíamos irnos y no nos vamos por el miedo a perder.
Esa pérdida de lo que pensamos nos pertenece, lo cuidamos y ya se vuelve parte de lo nuestro.
Tal vez por eso es tan difícil soltar, creemos que nos pertenece, estamos tan aferrados a cosas materiales que todo lo demás se vuelve como si fueran posesiones.
Pero a veces también confundimos sostener con soltar, deshacemos lo que deberíamos sostener, con esa certeza de que reemplazar es mejor que reparar lo que se cree dañado.
Estamos en la era de lo desechable, lo que usamos una vez se bota, se descarta. Hay muchas cosas que podemos tirar porque ya sabemos que podemos adquirir más. Tal vez por eso es tan fácil soltar, creemos que podemos reemplazar por otro, siempre buscando algo nuevo, algo mejor, más actualizado, estamos desligados a las cosas que todo parece desechable.
Entonces cuando soltar sin ser posesivo, cuando sostener sin ser desechable?
Mi querido viajero, no tengo una respuesta única, depende de la situación.
En mi caso la vida me ha arrancado a las malas cuando no he podido soltar y me ha vuelto sobreprotectora con lo que no quería quedarme.
He vuelto a buscar lo antiguo, lo duradero.
He vuelto al pueblo, al campo, donde todavía se ven esos amores incondicionales, donde se recogen los frutos directamente de los árboles, donde las pequeñas cosas de la vida se vuelven las grandes y mejores formas de vivir.
Donde lo sencillo es aferrarse a lo cotidiano, donde lo difícil es deshacernos de los atardeceres.
He dejado la ciudad, los vicios, la prisa, lo importante.
Como si hubiera tenido que recorrer el mundo para darme cuenta de que estar en casa es el mejor momento donde puedo estar.
Un abrazo de papel,
Selene de la Noche
PD1. Te invito a Descargar para Imprimir Abrazos de Papel! y enviar las cartas a viajar con quien las necesite.
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